jueves, 22 de agosto de 2013

La dieta de la sonda: 10 kilos en 10 días





¿Te imaginas perder 10 kilos en 10 días sin pasar hambre? ¿Te imaginas caminando por la calle con una sonda en la nariz y una mochila repleta de nutrientes a la espalda? Ésta es la dieta de la sonda nasogástrica. Un revolucionario y controvertido método de adelgazamiento importado desde Estados Unidos que por su rapidez y eficacia hace que más de una se plantee seguir este plan.
En qué consiste la dieta de la sonda




La dieta de la sonda requiere no sólo una constante supervisión médica, sino que muchas veces, el tratamiento completo se realiza en una clínica. Consiste en introducir una pequeña sonda por la nariz que baja por la garganta hasta llegar al estómago. A través de esa sonda llega un preparado de nutrición específico según las necesidades de la persona, en cualquier caso hipocalórico.


De esta forma la persona se está nutriendo constantemente. La colocación de la sonda es indolora y no produce molestias, pudiendo separarse la sonda de la mochila no más de 15 minutos para poder realizar actividades básicas como la ducha. El tratamiento se llevará a cabo durante unos 10 días en los que no se podrá ingerir ningún alimento solido.



Los precios de la dieta oscilan entre los 3.000 y los 5.000 euros, según la clínica que lo oferte. Y una vez concluida la primera fase de 10 días, la clínica retira la sonda y ofrece un programa de reeducación alimentaria.
Peligros de las dietas milagro


En EEUU esta dieta de la sonda hace furor entre las novias, que se deciden por este método para estar espléndidas el día de su boda. Pero al igual que ocurrió con la dieta Dukan, las críticas no se han hecho esperar, alertando de los peligros que puede suponer una pérdida de peso tan rápida.


Dejando a un lado la cuestión ética de utilizar una sonda para alimentarse cuando no existe ningún problema médico, ni incapacidad alguna para ingerir alimentos, podemos considerar como cierto que en cuestión de dietas, los milagros pueden ser peligrosos.


Aunque la dieta de la sonda viene, en apariencia, avalada por el rigor médico, ya que se realiza en una clínica con un control constante por parte de los especialistas, los nutricionistas alertan de los peligros que puede ocasionar un adelgazamiento tan drástico.


Si bien no se duda de que la perdida de peso se produzca, tampoco se duda de la aparición posterior del llamado efecto yo-yo. Es decir, el peso perdido se recupera rápidamente, y es probable que aparezcan algunos kilos más de los que teníamos antes de empezar la dieta. Esto ocurre porque cuando se reduce rápidamente el peso, lo que se está reduciendo es agua y músculo, mayoritariamente. En cambio, al recuperarlo, se convierte en grasa.


También alertan de los peligros que estas dietas milagro suponen para nuestro organismo con la supresión de nutrientes necesarios como las vitaminas o los minerales.


En definitiva, los especialistas aconsejan que si quieres reducir esos kilos de más sin graves perjuicios para tu salud, es mejor hacerlo lentamente y bajo supervisión médica. Bajar medio kilo por semana y con un seguimiento que te asegure que ingieres los nutrientes necesarios para que tu organismo no corra ningún riesgo es una opción no tan milagrosa, pero sí más segura.

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